24 mayo 2008

LA MUJER DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA.


Somos Macarena y Cristina, hemos hecho este trabajo para conocer el papel de la mujer en la Guerra Civil, así como los trabajos que realizaba y las labores que desempeñaba.

Nos ha llamado la atención el trabajo de las mujeres en la retaguardia donde realizaban distintos tipos de tareas: guardias, fabricación de bombas y granadas, ayuda en las ambulancias y en los servicios sanitarios, etc. Estos trabajos no eran reconocidos por la sociedad y mucho menos remunerados, y además las condiciones en las que se encontraban las mujeres eran penosas.

Hay que destacar la presencia de la mujer en el ámbito político, donde resaltamos la célebre figura de Dolores Ibarruri conocida como la “Pasionaria”. En este momento es cuando la mujer comienza a tener peso en la política.

Algunas mujeres consideran, que las consecuencias de la guerra civil tuvieron un cierto beneficio para ellas, como por ejemplo la afirmación de Rosa Vega, directora de una escuela que no quiso ser evacuada, afirmó que el cambio fue favorable. Entre sus escritos destaca esta frase: "Las mujeres ya no éramos objetos sino seres humanos, personas a la misma altura que los hombres".



- ¿Crees, al igual que las opiniones de algunas mujeres, que la guerra civil les haya beneficiado en algo?

- ¿Qué piensas del trabajo de las mujeres en la retaguardia?




FUENTE: http://centros5.pntic.mec.es/ies.parque.de.lisboa/alumnos2001/32.htm





HISTORIA DE LA MUJER: Con el inicio de la guerra el 18 de Julio de 1936, España se dividía en dos bandos que se enfrentarán en una terrible y cruel guerra. En la zona republicana, la izquierda intentaba llevar a cabo la revolución social frente a las fuerzas políticas partidarias de mantener el proyecto reformista burgués; en la zona nacional se intentaba imponer un régimen autoritario bajo el mando férreo del general Franco. A lo largo de la exposición abordaremos los diferentes aspectos de la vida de la mujer en los que se produjeron cambios: política, situación laboral, educación, familia,...

1. LA VIDA DIARIA DE LAS MUJERES DURANTE LA GUERRA: Los tres años de guerra supusieron un radical cambio en la vida de las mujeres españolas. Con los hombres en el frente, las autoridades políticas se dirigieron a la población femenina para que participase en las labores concretas que los hombres habían dejado de realizar y en la defensa de los ideales que cada uno de los bandos defendía. En la España republicana se propugnaba el ideal de la "nueva mujer", independiente y emancipada, mientras que en la zona nacional el modelo de mujer que se defiende es el de la mujer sumisa y abnegada, que obedecía sin resistencia a las normas establecidas por la Sección Femenina y por la Iglesia católica. Fueron frecuentes las disgregaciones familiares, ya que los hombres marchaban al frente y sus esposas permanecían en la retaguardia, compartiendo el hogar, a menudo, con los padres o suegros: las familias nucleares desaparecieron, surgiendo nuevos grupos domésticos extensos, formados por miembros de diversas generaciones. En 1936, las condiciones de vida en la retaguardia se iban haciendo cada vez más dificultosas, la escasez de aprovisionamientos de los comerciantes tuvo como consecuencia inmediata la carestía de los alimentos de primera necesidad y la subida alarmante de los precios. Al tener que alimentar a la familia, recurrían al trueque con productos manufacturados en casa. Además de estas transformaciones, la vida cotidiana de estas mujeres sufría otros cambios que incrementaban el trabajo, tanto doméstico como extradoméstico. Los racionamientos y la situación económica precaria, por la ausencia del cabeza de familia, forzaron a las mujeres a aumentar su ocupaciones, pero también a desarrollar su independencia. En este sentido, dentro de la España republicana, muchas mujeres valoran positivamente la incorporación al trabajo fuera del hogar durante la Guerra Civil, pues así rompieron con la monotonía de las tareas que les eran asignadas según el género. Puede decirse que la Guerra Civil española, desde el bando republicano, contribuyó a desvanecer los sentimientos de inferioridad y subordinación de muchas mujeres.

2. EL TRABAJO Y LA MUJER : En la España republicana las mujeres se organizaban en anarquistas y comunistas. Los enfrentamientos políticos existentes entre ambas ideologías se debían, principalmente, a anteponer el triunfo de la guerra a la revolución social, por parte de los comunistas, mientras los anarquistas pretendían alcanzar ambos objetivos. La posición que alcanzó mayor consideración fue el comunismo. En este contexto, las mujeres se incorporaron rápidamente al trabajo en la retaguardia. Éstos eran de carácter muy diverso: guardias, fabricación de bombas y granadas; en cuerpos especializados como los servicios motorizados, correos, enlaces, información política; en la sanidad, realizando labores como la atención al servicio de ambulancias, retiradas de heridos, hospitales de sangre; en labores de intendencia garantizando el abastecimiento de las tropas. Estas labores en un principio no fueron remuneradas, sin embargo, en Marzo de 1937 un decreto estableció un salario por estos trabajos. Las condiciones de trabajo eran muy duras. La mujer era objeto de discriminación salarial y en general desempeñaban puestos de escasa responsabilidad. En las actividades artísticas las mujeres tuvieron su papel determinante. Algunas como Pastora Imperio, Carmen Flores, Tina de Jarque, Lolita Granados, Maruja Díaz ofrecían sus servicios gratuitos y voluntarios en festivales benéficos cuyos fondos se destinaban a hospitales de sangre, guarderías o milicias. Otras participaban también de forma gratuita en grupos teatrales organizados por los partidos y organizaciones políticas. La realización de estos actos reflejan el espíritu solidario y la conciencia colectiva ante la necesidad de salvar la zona republicana del acoso de las tropas nacionales. Las mujeres que realizaban estas actividades no eran profesionales sino que procedían de cuadros artísticos aficionados. María Teresa León, Halma Angélico, María Boixader, Luisa Carnés, Irene Falcón y Elena Fortón son algunas de las mujeres que desempeñaron un importante papel en el mundo teatral promovido principalmente por la CNT. Otras muchas tomaron el fusil y murieron en el campo de batalla, éste fue el caso de la miliciana "la Chicharra" que muere en la retirada de Fuenlabrada. En Otoño de 1936, cuando el ministro de Guerra, Largo Caballero reorganizó el ejército, las mujeres volvieron a la retaguardia con el fin de conseguir "el ejército más eficaz y disciplinado". Entre ellas cabe destacar a Dolores Ibarruri, Pasionaria. Su labor, tanto en el frente como en la retaguardia, fue determinante. Se ocupó, además de todo lo mencionado anteriormente, del aprovisionamiento de familias, se responsabilizó de la enseñanza, los hospitales, de mantener los espectáculos abiertos; en resumen de todo aquello que permitió que una ciudad sitiada durante tres años sobreviviera.

3. ACTIVIDAD Y ORGANIZACIONES POLÍTICAS DE LA MUJER: En el ámbito político, tras la guerra, se comienza a aceptar la presencia de las mujeres en los partidos como un hecho habitual. La Agrupación de Mujeres Antifascistas fue fundada por iniciativa de mujeres republicanas y socialistas. Después de la Revolución de Asturias de 1934, la organización había sido declarada ilegal y se transformó en la Organización Pro- infancia Obrera. AMA, publicada por primera vez en 1936, fue la revista del Comité de Mujeres Antifascistas. Su principal objetivo era la lucha contra el fascismo y la defensa de las libertades democráticas, siendo secundaria su propia liberación como personas. En Enero de 1937, las jóvenes de la JSU iniciaron un movimiento unificador para conseguir el triunfo de la guerra y acabar con el atraso de las jóvenes españolas. Sus actividades consistían en conseguir: la unidad de la juventud, la incorporación al trabajo, una formación técnica, profesional, física, artística y cultural de las jóvenes, la formación de su conciencia política y la ayuda en todas las actividades bélicas. Existió otra organización llamada Unión de Muchachas, que destacó en el deseo de una acción movilizadora de masas y transformadora de la juventud madrileña, siempre con una política de unidad. Sin embargo, pese a que reclamaba el acceso de las mujeres jóvenes a la vida laboral, a la vida política, reclamaba los matrimonios de guerra,... y demás, se autodefinía como un movimiento no feminista que luchaba contra el fascismo, pero no contra las estructuras genéricas del poder. También, en una línea distinta, se encontraba la organización anarquista Mujeres Libres, creada por un grupo de mujeres en abril de 1936. El núcleo fundacional de esta organización estuvo formado por Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada y Amparo Poch y Gascón. Poco a poco se fueron incorporando más mujeres interesadas en mejorar la educación de las asistentes a las clases de la Federación Local de Sindicatos de Madrid. Durante estos años, fueron creándose agrupaciones de Mujeres Libres por todas partes del país, alcanzando en un plazo de dos años 147 organizaciones y 20.000 afiliadas.

4. REPERCUSIONES DE LA GUERRA: Ante los cambios que produjo la guerra en las mujeres de la época, existen diferentes opiniones, dependiendo de las circunstancias a las que cada una de ellas tuvo que hacer frente. Rosa Vega, directora de una escuela que no quiso ser evacuada, afirmó que el cambio fue favorable. Entre sus escritos destaca esta frase: "Las mujeres ya no éramos objetos sino seres humanos, personas a la misma altura que los hombres". Desde nuestro siglo XXI esta afirmación podría resultarnos nada sorprendente, sin embargo, durante la década de los 30, que una mujer fuera tratada como un ser humano, o simplemente, capaz de aprender, realizar un trabajo o intervenir en una conversación masculina, era un logro inaudito, del cual todas las mujeres que aún lo recuerdan sonríen con una mirada llena de orgullo. Otra fuente de información, María Solana, resume los cambios en el nacimiento de un "nuevo espíritu". María Solana propagaba las ideas de su partido por numerosos pueblos rodeada siempre de hombres. Desde esta experiencia, relata satisfecha: "Yo que era la única mujer, solía dormir en una misma cama con dos o tres muchachos sin que pasara nada, absolutamente nada. Había un nuevo sentido de las relaciones humanas..." Marisa Soler, fue, junto con otros maestros, una de las propulsoras de las reformas realizadas en la educación, en todo lo referente a la higiene y a la concepción del cuerpo y reformas frente a la histórica separación entre chicos y chicas en las aulas y recreos. María Soler tuvo que soportar la algarabía de los indignados padres que la tachaban de enseñar actos pecaminosos a sus alumnos, como, según ellos, era el hecho de ducharse desnudos mojándose todo el cuerpo. También sufrió conflictos ante su deseo de separar los baños dependiendo de ser niño o niña. Sin embargo, las medidas liberales que se habían instituido durante la II República y durante la guerra, no transformaron el pensamiento tradicional del hombre respecto al "trabajo extradoméstico", viendo justo la peor remuneración de éste. El impacto de la guerra fue diferente según la edad y el estado civil de las mujeres: muchas de ellas, que estudiaban y trabajaban en 1936, vieron sus aspiraciones vitales truncadas por el conflicto bélico.



1 COMENTARIOS - LÉELOS Y PARTICIPA:

Anónimo dijo...

Os felicito por vuestro comentario. Es cierto que las mujeres fueron favorecidas por la guerra. Por un lado por el entorno de sufrimiento y de conflictos en todos los rincones del país, que hacía que todos se unieran por tener un concepto en común: el sufrimiento. Por otro, bien es verdad que como la mayoría de los hombres estaban en la guerra, las mujeres necesariamente tuvieron que incorporarse a la vida laboral para poder mantener a la familia durante la ausencia del pater familias. Buen trabajo.
Bruno