10 diciembre 2007

IGUALDAD DE GÉNERO: UN POCO DE HISTORIA


Ana Rubio Castro, PROFESORA DE FILOSOFÍA DEL DERECHO de la UNIVERSIDAD DE GRANADA nos brinda un interesante ensayo que lleva por título:"Evolución histórica de la igualdad de género. Del consenso internacional a la responsabilidad estatal". Dicho ensayo fue expuesto por su autora en el marco de las recientes Jornadas sobre Violencia basada en el Género que se celebraron en La Rinconada, cuya reseña hicimos en este espacio hace algunos días con la publicación de la ponencia de Maria Elena Simón Rodriguez . Ana Rubio Castro es además colaboradora del Instituto Andaluz de la Mujer y en distintas Universidades españolas y extranjeras, donde imparte master y expertos en igualdad. (Encontrarás mas datos biográficos y bibliográficos al final del post). Esperamos que, como siempre, sea del interés de nuestra comunidad, anime al diálogo o suscite el debate y la opinión, como forma de tener una cierta y reciente perspectiva histórica de la situación, así como acceder al marco legal, político y jurídico con el que los distintos estados afrontan en la actualidad el tema de la igualdad de género. Para ello su autora rastrea en las recientes conferencias internacionales centradas en la mujer organizadas por Naciones Unidas (arriba EN LA FOTO, muestra de unas Jornadas Internacionales sobre Género e Igualdad celebradas en Sevilla, Octubre de 2003) entresacando las principales conclusiones y líneas de trabajo en el ámbito social, laboral, político o educativo marcadas en las agendas internacionales. Más que recomendable pues, el artículo que presentamos a continuación :

I. Las mujeres en la agenda internacional
Las cuatro conferencias mundiales sobre la mujer de 1975 a 1995, organizadas por Naciones Unidas, han contribuido a situar la causa de la igualdad de género en el centro mismo del temario mundial . Las conferencias lograron unir a la comunidad internacional en apoyo de un conjunto de objetivos comunes. Hasta ese momento la lucha a favor de la igualdad entre los géneros estaba escasamente incorporada en las agendas políticas nacionales. De los 51 Estados miembros originales del Tratado de Roma sólo 30 permitían que las mujeres tuvieran los mismos derechos que los hombres, otorgándoles el derecho al voto y a desempeñar cargos públicos. A pesar de esta situación, la Carta habló deliberadamente de “la igualdad de derechos de hombres y mujeres”, y consagró “la dignidad y el valor de la persona humana”. Antes de esa fecha no existía ninguna referencia al sexo como motivo de discriminación. Durante los tres primeros decenios la labor de Naciones Unidas a favor de las mujeres se centró en el aspecto jurídico-político. Con el paso del tiempo comprobó que la igualdad formal no era suficiente garantía para hacer real la igualdad de derechos entre las mujeres y los hombres,a las mujeres, por lo que se pasó paso a una segunda etapa, en la que se realizan las conferencias internacionales analizadas a continuación.
(Si el artículo te interesa puedes continuarlo, como siempre, pinchando en leer más)

1.2. México y el sujeto mujer
En la Conferencia de México de 1975 se identificaron tres objetivos esenciales:
1. La igualdad plena de género y la eliminación de la discriminación por motivos de género.
2. La integración y plena participación de la mujer en el desarrollo .
3. Una contribución cada vez mayor de la mujer al fortalecimiento de la paz mundial.
Por primera vez, si bien eran principios que se perfilaban a principios de los 70, la mujer no era una receptora pasiva de apoyo y asistencia, sino que se la veía en plano de igualdad con el hombre con los mismos derechos a los recursos y a las oportunidades. Algo parecido estaba ocurriendo con el significado del Desarrollo. Se declara que el desarrollo es impensable sin la plena participación de todas y todos. Se exhorta a los gobiernos a que establezcan medidas que fomenten la participación equitativa de las mujeres. Y merece exaltarse además el papel fundamental que desempeñan las propias mujeres en los debates de la Conferencia. El foro también se abrió a las organizaciones no gubernamentales, lo que permitió conocer las necesidades y las reivindicaciones de aquellas mujeres que no podían acceder a los circuitos oficiales.
No debemos hacer ante estos textos y propuestas políticas una valoración ingenua. La mujer se convierte en centro de la agenda política, porque es un agente social esencial en el desarrollo y bienestar del grupo familiar, así como realiza importantes funciones de socialización y, además, permite con su trabajo monetarizado y no monetarizado hacer frente a los riesgos que la estructura económica transnacional está trasladando o ha trasladado a los hogares, según los países. Dicho esto, tampoco debe minimizarse la presión política y social que el feminismo y las transgresiones individuales han producido en la realidad social y en las instituciones de los Estados. Reconocer el valor del cambio realizado no nos lleva, en este momento, a pensar que el mismo sea irreversible. Es más, se es plenamente consciente de que las conquistas sociales se pierden con facilidad cuando se creen consolidadas. El esfuerzo por la igualdad de género y por la democracia es un esfuerzo de cada día y sin fin, máxime cuando se trata de logros alcanzados por un grupo aún sometido a discriminación y excluido del poder.
1.3 Eficacia de los derechos de las mujeres
En Copenhague, en el 80, se toma conciencia de que existe disparidad entre los derechos garantizados y la capacidad de las mujeres para ejercer tales derechos, de ahí que se ponga el acento en la educación, en servicios adecuados para la salud y en iguales oportunidades para empleo. Los avances en la discusión se vieron eclipsados por las tensiones políticas, lo que impidió que se concluyera con un documento consensuado. Pese a todos los inconvenientes, la Conferencia se clausuró con la aprobación de un programa de acción, que explicita una serie de factores que ponen de relieve las discrepancias entre los derechos jurídicamente reconocidos para las mujeres y su realización. Se habla de la falta de participación del hombre en el mejora del papel de la mujer en la sociedad; de una voluntad política ambigua e insuficiente; de la falta de reconocimiento social al trabajo no monetarizado de las mujeres; de la insuficiencia de servicios para apoyar la participación ciudadana de las mujeres; de la falta de recursos financieros otorgados por los Estados para abordar los objetivos planteados; de la falta de sensibilización de las propias mujeres respecto a las oportunidades disponibles; de la escasa presencia de mujeres en las instancias de decisión y acción, etc.. Para corregir tales desajustes se sostiene que deben los Estados adoptar medidas dirigidas a mejorar el derecho de las mujeres a la propiedad y al control de los bienes, así como a perfeccionar la legislación en materia de herencia, patria potestad y pérdida de nacionalidad. Y, por último, se destaca la necesidad de enfrentarse con firme voluntad política a la eliminación de los estereotipos en relación con la mujer. En esta conferencia aparece ya con claridad la limitada potencialidad de la igualdad formal, en los avances para la igualdad social, si no se acompaña de cambios sociales profundos en la socialización y en los centros de poder.
1.4 Feminismo mundial
Puede decirse que la tercera conferencia de Nairobi, en 1985, supone el nacimiento del feminismo a escala mundial. La Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los logros del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz, contó con más de 15,000 representantes de organizaciones no gubernamentales que debatieron y se reunieron paralelamente a las sesiones oficiales. Muchos sectores políticos se refirieron a la Conferencia como el momento en el que el movimiento de mujeres, dividido por la política mundial y las realidades económicas en la Conferencia de México, había logrado convertirse en una fuerza unificada bajo la bandera de la Igualdad, el Desarrollo y la Paz. Tras este logro existía más de un decenio de trabajo que había permitido adquirir información, conocimiento y experiencia política a nivel internacional.
Los datos reunidos por Naciones Unidos durante este periodo fueron significativos. Los programas y actuaciones realizados sólo habían beneficiado a un pequeño grupo de mujeres. La mejora había sido sólo marginal, de nuevo la discriminación había triunfado y los objetivos establecidos por Naciones Unidas no se habían alcanzado. La comprensión de esta situación obligó a adoptar un nuevo enfoque. La conferencia de Nairobi recibió el mandato de buscar nuevas fórmulas. Se reconoció que la participación de las mujeres en la decisión y gestión de los asuntos humanos no sólo constituía un derecho legítimo, sino que era una necesidad social y política. En el centro del documento se establecen medidas dirigidas a lograr la igualdad a nivel nacional. Para orientar a las políticas nacionales se establecen tres categorías básicas de medidas: medidas constitucionales y políticas; igualdad en la participación social e igualdad en la participación política y en la adopción de decisiones. Lo más destacado en esta Conferencia de Nairobi es que la igualdad de la mujer no se considera una cuestión aislada o sectorial, sino que engloba a todas las esferas de la actividad humana . Estaba naciendo lo que Europa denominaría en Ámsterdam, mainstreimg.
1.5 Poder y desarrollo
Si bien los esfuerzos de los dos decenios anteriores habían dado buenos resultados respecto a la mejora de la situación de las mujeres y su acceso a los recursos, no habían logrado alterar la estructura básica de desigualdad de las relaciones de poder entre mujeres y hombres, así se vio en Beijing, en 1995. A partir de esta fecha, el esfuerzo político se centró en fortalecer el papel social y político de las mujeres de forma que pudieran hacer valer sus prioridades, necesidades y valores, en las agendas políticas de los Estados. En otras palabras, habían pasado de ser objeto de las políticas internacionales a sujetos sociales y políticos en los Estados. La transformación fundamental que se produjo en Beijing fue el reconocimiento de la necesidad de trasladar el centro de atención de la mujer al concepto de género. Sólo introduciendo esta categoría de análisis se puede tener una visión más objetiva de la realidad social y adoptar políticas más eficaces en la lucha contra la desigualdad entre mujeres y hombres.
Se sostiene que únicamente una reestructuración fundamental de la sociedad y de sus instituciones logrará potenciar el papel de las mujeres en todos los aspectos de la vida. A diferencia de lo que había ocurrido en otras Conferencias, los acuerdos se toman por unanimidad. Y los gobiernos que participaron afirmaron estar decididos “a promover los objetivos de igualdad, desarrollo y paz para todas las mujeres del mundo, en interés de la humanidad”.
Una vez más, como había ocurrido en México, el texto recuerda que promover la igualdad de las mujeres a nivel nacional e internacional es un bien para toda la humanidad, y que la desigualdad entre los sexos muestra la falta de desarrollo civilizatorio y de desarrollo humano de un país. Junto a este reconocimiento, se desvela otro dato que preocupaba a la comunidad internacional desde inicios de los noventa, la grave situación de pobreza en que viven las mujeres, las niñas y los niños. Por primera vez, se reconoce políticamente que las mujeres y los menores son los nuevos parias del mundo.
Otro dato a destacar, en el análisis de esta evaluación, es la relación que se establece entre igualdad, desarrollo y empoderamiento de las mujeres. Se declara que las graves situaciones de desigualdad, demandan: “el empoderamiento de las mujeres de todo el mundo y convenimos en que esta tarea exige una acción urgente, con espíritu decidido, de esperanza, cooperación y solidaridad y con la vista puesta en el próximo siglo”. Para el logro de este compromiso se añade, en el punto 9, que hay que asegurar “la plena implementación de los derechos humanos de las mujeres y de la niñas como una parte inalienable, integral e indivisible de todos los derechos humanos y libertades fundamentales”.

II. EL MARCO EUROPEO EN EL DESARROLLO DE LA IGUALDAD DE GÉNERO: MAINSTREAMING DE GÉNERO. TEORÍA Y PRÁCTICA

El mainstreaming es la estrategia de igualdad de género más reciente e importante ( Sylvia Walby) . Una estrategia que nace en Beijing, en 1995, como ya hemos visto y que se incorpora al documento de objetivos y responsabilidades a realizar, por la Unión Europea, en el tratado de Ámsterdam, de 1999. Este principio complejo tiene como práctica el objetivo de mejorar la efectividad de las políticas principales de la Unión y como teoría desarrollar el principio de igualdad sometiendo a revisión conceptos esenciales a nivel jurídico-político, para despojarlos de los privilegios y las desigualdades tradicionales.

Cuestiones que somete el mainstreaming a análisis crítico:
1-En qué consiste la igualdad de género.
2-La igualdad de género tiene una naturaleza esencialmente práctica o teórica.
3-Qué relación tiene el mainstreaming de género con las otras discriminaciones sociales.
4-Pericia y democracia en el desarrollo de la igualdad de género.

IGUALDAD DE GÉNERO
La igualdad de género, como cabe deducir de los contenidos reivindicativos de las Conferencias Internacionales sobre la mujer, tiene como objetivos:
A.- Promoción de la igual y justicia de género como un fin del Estado y del derecho
B.-Hacer que las políticas públicas establecidas sean más efectivas
¿Cómo conseguir estos objetivos?
Se hace necesario:
- La reorientación de los paradigmas de las políticas existentes,
- El cambio en los procesos de toma de decisiones,
- La prioridad de los objetivos de igualdad de género,
- La revisión de los fines tradicionales de las políticas públicas.

Notas biográficas y bibliográficas sobre la Autora, Ana Rubio Castro:

Profesora titular de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universiad de Granada. Colaboradora del Instituto Andaluz de la Mujer y en distintas Universidades españolas y extranjeras, donde imparte master y expertos en igualdad. Miembro del consejo de redacción de revistas nacionales y extranjeras sobre Filosofía del Derecho y Estudios de género.

Autora de más de treinta trabajos de feminismo y género, entre los que cabe destacar:" El tiempo y el espacio en la garantía de los derechos", "Feminismo y ciudadanía", "la subjetividad y la ciudadanía", "la subjetividad y la ciudadanía de los noventa", "la globalización y la democracia como forma de vida", "los desafios de la familia matrimonial", "la nacionalidad y la ciudadanía: una relación a debate", "el art. 14: el principio de igualdad y de no discriminación".

Últimamente ha publicado diferentes capítulos de libros sobre las politícas de igualdad en España y la inaplicabilidad de las normas en los supuestos de violencia contra las mujeres.

En estos momentos, tiene en prensa dos trabajos sobre la democracia paritaria y la necesidad de un nuevo contrato social.